Juan Antonio Ferrer: Leyenda de un escritor.

 

Juan Antonio Ferrer se crio en un barrio de Valencia City, a finales de los ´70,  y ya desde muy pequeño sabía que su ciudad natal no sería su lugar de residencia permanente.

A los 18 años emigró y viajó por varios países de Europa, para acabar, finalmente, en un barrio del Bronx.

Solo, sin dinero, y empezando desde cero, comenzó como limpiabotas, y cambió su nombre por el de pequeño Timmy (Little Timmy), vivía con la cara pintada con betún para pasar desapercibido en un barrio principalmente negro.

Cada día, para ahorrarse el dinero del autobús, caminaba diez dolorosos minutos hasta la puerta de Wall Street, de donde sacaba la mayor parte de sus clientes, uno de ellos MR. R. Morrison, un importante terrateniente de Texas que ganaba cantidades inmensas de dinero con el negocio del algodón, a base de explotar unos esclavos negros a los que mantenía en el engaño de que seguían en 1866 y la guerra civil americana no había terminado aún.

bronx-bargrill-1986-copy

Mr. Morrison no tardó en sentir afecto por el pequeño Timmy y con frecuencia le invitaba a sus fiestas, en las que bailaba a cambio de cacahuetes y algún pistacho (Ferrer es el que bailaba).

Juan Antonio, que vivía múltiples personajes, haciendo creer a todo el mundo que realmente era afroamericano, inventaba de forma continua su pasado, para contestar a todos los clientes que le preguntaban constantemente por su vida.

Sin embargo, Mr. Morrison se daba cuenta de que algo no era normal, ya que el chico le contaba una historia diferente cada día, así que o bien el niño era muy creativo o era imbécil.

Pero los días de limpiabotas encontraron un trágico final. Un día, una fuerte lluvia cayó de improviso en la ciudad que nunca duerme, y el betún con el que se pintaba, se le corrió todo, justo cuando estaba relatando su vida en una aldea de Nairobi a Mr. Morrison.

Toda la verdad quedó al descubierto en un momento: el pequeño Timmy era un fraude.

Desde el punto de vista del terrateniente, con ciertos prejuicios raciales, era positivo; el chico era blanco.

Mr. Morrison no cejó en su búsqueda del joven hasta que lo encontró, diez minutos después, con la cara otra vez pintada de betún, pero en otro lado de la ciudad. Mr. Morrison llegó con una idea en la cabeza. Le dijo que era un chico muy ingenioso, capaz de inventarse tantas historias cada día, así que le propuso que las escribiera en papel y le haría ganar muchos dólares.

Antonio Ferrer no se lo pensó dos veces. Corrió a su casa y comenzó a escribir una historia que le rondaba por la cabeza desde hacía tiempo, influenciada en gran parte por sus vivencias en el barrio neoyorquino.

Writer at work

El resultado fue «The breath in your lips», una historia intensa de pasión entre un hombre blanco y una mujer negra en una américa en la que el racismo todavía estaba patente, llena de intriga, asesinatos y drama, con unos personajes tan vivos que parecía que iban a salir del libro para hacer la compra al super, y más de veinticinco giros de guion. El éxito fue rotundo y se vendieron millones de copias solo en las primeras semanas. Las tiendas no daban abasto. Se tradujo a millones de idiomas, en cuyos países el resultado fue idéntico.

Por desgracia para Juan Antonio, España fue el único país donde no caló su novela, por dos motivos importantes.

El primero, la publicación y presentación coincidió con el de otro libro que lo ofuscó, el de las memorias de una personalidad de la televisión llamada Belén Esteban que reclamó para sí toda la atención de los lectores españoles.

El otro motivo, una mala traducción del libro, en especial del título. Mientras que el original era «The breath in your lips» (el aliento en tus labios), la editorial española decidió traducirlo, por lo que sea, como «Amor interracial apuñalado por frutero muy jovial».

Semejante título destrozaba las más de seiscientas páginas de misterio y tensión, y desenmascaraba al asesino.

Mr. Morrison, convertido en agente de Ferrer, no quiso comunicarle la mala noticia temiendo que esto pudiera afectarle.

Así, el joven Antonio, motivado por el éxito, fama y millones de dólares que estaba consiguiendo, arremetió un derechazo de los lectores del mundo con otro rotundo éxito: «Black Jack». En su segundo best seller consecutivo, se contaba la historia de un esquimal en busca de conseguir su sueño: ser crupier en Las Vegas, y sus problemas para manejar las cartas con los guantes que su abuelo le había dado en el lecho de muerte.

Mientras tanto, en España, la editorial volvió a hacer de las suyas, traduciendo el título como «Nano, ¿dónde está mi pingüino?».

En E.E.U.U., el éxito más que llamar a la puerta, la tomaban al asalto, las riquezas se amontonaban, los fans aclamaban a Ferrer; nobles y personalidades se mataban por hacerse una foto con él; los Skull, Canteros, Masones e Illuminati competían por incorporarlo a sus grupos; pero en España, no lo conocía ni el tato y sus padres creían que su hijo estaba sumido en el fracaso.

libros

Todo un mundo de marketin afloraba alrededor de Ferrer; muñecos, camisetas, discos, preservativos, consoladores, pruebas de embarazo, naranjas… todo sobre lo que podía ponerse la foto de José Antonio, la llevaba.

Sus clásicos se amontonaban. A «Black Jack» le siguió «Autum heart» (en España conocido como «Desparrame en el geriátrico»), «The lady behind your dreams» («Duerme como puedas»), «Red» («Claro que sí, guapi»), y el que fue premio nobel de medicina porque entre la trama se encontraba una cura para varias enfermedades, «The forgiveness» («Loca academia de científicos»).

Y mientras la leyenda crecía, Ferrer se dejaba violar en ella. Su afición por el hedonismo no conocía límites y abandono a placeres cada vez mayores crecían a medida que lo hacía su cuenta bancaria y fama.

Y entonces, el drama ocurrió. Decidió volver a su vieja Barcelona y ver a sus padres, pensando en lo orgullosos que estarían de él, pero cuando llegó, en su propio país era un completo desconocido que escribía historias extrañas que no había dios que las entendiera.

El shock fue brutal.

Desengañado y traicionado por su propia patria, volvió a su ático en Manhattan, dónde le esperaba su harem particular de hombres y mujeres (Juan le da al pescado y la carne a partes iguales) y una bañera de leche de burra virgen del Nepal.

jovenes-suicidas1

Ni siquiera sus famosas orgías multitudinarias le sacaban de  su estado, así que decidió refugiarse en su finca secreta en California y se recluyó allí, a ver capítulos de «El chapulín colorado», beber champín y llorar.

Tras siete meses en los que su agente se temía lo peor, volvió a escena renovado.

Decidió que a partir de ahora escribiría solo en español, y que las editoriales le tradujeran al inglés.

En la actualidad, continúa en su ático de Manhattan, trabajando en su próximo libro, y, como método de catarsis y comunicación con las masas, ha iniciado un programa de radio, únicamente en español.

Y, solo en virtud de la amistad que tuvimos en la infancia, cuando jugábamos a los He-Man siendo unos críos, ha decido cooperar con mi página y mandarme alguno de sus escritos de forma irregular, cuando le dé la gana y sin presionar.

Registrado en Safe Creative

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: