Tarea Repetitiva

No había duda de que era el departamento de Muerte. Aún no había puesto su mano en el pomo de la puerta de ciprés y ya podía oír gritos viniendo del despacho. Antes de decidirse a entrar, y ver que pasaba, saludó con una leve inclinación de cabeza a otra Muerte que venía en dirección contraria y entró en la sala de su superior confiando en que los gritos no tuvieran anda que ver con ella.

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