Caperucita Feroz

Esculda entendía en cierto modo porqué su abuela se había instalado en las afueras del pueblo, tan cerca del bosque, siendo que la mayoría de la gente precisamente lo evitaba en lo posible, aunque por distintas razones.

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Muros

No encuentro puerta, ventana o un miserable hueco por el que asomar la cara y sentir algo de aire limpio y poder respirar.

El señor que estaba decidido

Durante toda su vida había trabajado duro en un taller de madera para poder tener su casa, criar una familia y llevar una vida decente. Y todo ese tiempo se había resentido por una cosa: soñaba con construir un barco.

Tormenta

Al igual que mucha gente, tengo miedo a las tormentas. Pero no por que pueda alcanzarme un rayo, sino por lo que puede haber en ella. Por si vuelve a ocurrir lo que me pasó hace años cuando era un niño.

El «frederico»

Hubo un silencio de esos que indica que algo no iba del todo bien — ¡Antonia! ¿Has hecho algo con el «frederico»? — ¿Qué? —¿Qué le has hecho al «frederico»? Está raro.

Detallitos

  Valencia. 2084. La sociedad, tal y como la conocemos, se ha ido al garete. La humanidad, en los últimos cinco meses, ha sido diezmada rápidamente y su población reducida casi a la extinción. La causa: el ataque imprevisto de unos pingüinos payasos mutantes, probablemente comunistas, y un poco ninjas (cinturón amarillo nada más). ¿De... Seguir leyendo →

El Pacto

  Llevo años huyendo, viviendo como un mendigo lejos de poder llamar a ningún lugar hogar. Y lo merezco; por mi gran culpa. Nunca permanezco en el mismo sitio demasiado tiempo. Una noche, dos quizá, pero una tercera podría ser peligroso, ya que siguen mi rastro como auténticos perros de presa, sin dejarse ver, esperando... Seguir leyendo →

Shinobi

El negocio era de ese tipo al que nadie reconoce haber acudido, pero al que acabas solicitando sus servicios alguna vez para solucionar tus problemas de forma expeditiva. Y por supuesto, turbia. No. No era un prostíbulo, sino la sede de un gremio de asesinos.

La Voz de la Razón

    La voz dulce de mi Asistente Artificial me saca con urgencia del sueño en que había caído. —Te llaman a servicio, Krzys —dice desde mi móvil. —Gracias, Ángela. ¿Puedes contestarles que voy de camino? —respondo saltando del sofá. —Por supuesto. Por cierto, quizá no es el mejor momento, pero quisiera recordarte que tienes... Seguir leyendo →

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