Día #5 – Era una trampa

Aprovechando que libro, he ido a otra cafetería a probar nuevos horizontes.

He entrado en una en la que ya había ido alguna que otra vez, y que es cafetería-peluquería. Alguien consideró que era una buena mezcla y yo no estoy aquí para juzgar las decisiones de los demás.

Había poca gente y estaba tranquilo. Las pocas personas que habían estaban también con sus lap-tops, escribiendo sus cosas. Todos usan Mac, y yo soy el gilipollas del windows. Lo de “el gilipollas del windows” lo digo yo, por usar windows. Lo enciendo, y los diez minutos que tarda en arrancar confirma que soy gilipollas por usar windows..

Lo que sucede a continuación es digno de un relato, así que lo voy a escribir porque igual lo uso en un futuro:

#idea: Un joven escritor busca una cafetería para escribir tranquilo, y encuentra una en la que no hay mucho follón. Y todo es maravilloso, con el joven escritor bebiendo con su large soya latte to have in no froth please sin froth, perdido en mundo que solo existen en su cabeza, plasmándolo para que también esté en el ordenador y disimular de esta manera que está loco, cuando, en cosa de minutos, una avalancha de familias llenas de niños, entran en estampida llenándolo todo, corriendo y gritando, y el joven escritor tiene que terminar su escritura sumido en un caos reinante que no hay dios que lo aguante, tecleando como nunca lo ha hecho porque de ahí no se larga sin terminar lo que ha venido a hacer. Quiero ver yo a Stephen King escribiendo en estas condiciones (aunque quizá así es como se le ocurrió “Cementerio de animales”, ahora que pienso).

Volviendo a lo que tengo que volver, pese al caos reinante que no hay dios que lo aguante, he terminado el boceto de la historia de las gallinas. En verdad me faltan las partes de acción, pero ya lo haré en otro momento porque el caos reinante ya no lo aguanta ningún dios, y yo menos, así que me largué para (posiblemente) no volver más. 

Cada vez voy perfilando mejor a la personaje principal y me gusta más. Es como un gustazo interior cuando vas desarrollando y descubriendo un personaje y te va gustando cada vez más. Y lo que es mejor, te sientes más cómodo con él o ella. 

Ahora, dejaré la historia macerar un poco mientras sigo con la novela del mago cretino.

Sigo sin saber cómo puñetas titular la historia de las gallinas.

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