El héroe de las mil caras (Prólogo)

Este libro se me hace durillo de entender. No de leer, porque es ligero. El autor (Campbell) escribe bien. De hecho, para mi gusto, demasiado florido y creo que se lía en sus propios argumentos hasta el punto de perder el rumbo. O al menos, yo me pierdo y no sé de que habla.

Me lo intenté leer en inglés dos veces, y no me enteraba de la misa la mitad. Me lo estoy leyendo en español, por si es cosa del idioma, y sigo sin enterarme. La buena noticia es que el idioma no es un problema. La mala, es que tampoco es la solución.

Mi impresión es que este señor se deja llevar, se va por las nubes y al final ya no sabe de lo que estaba hablando, porque lo que es yo, no lo sé. Quizá es que soy lelo y no me entero, que también puede ser.

Me he dado cuenta de que sus frases son párrafos enteros. Esto también ayuda a perderse. Cito como ejemplo:

“La literatura moderna se ha dedicado en gran parte a hacer una observación valerosa y exacta de las figuras enfermizas y rotas que pululan ante nosotros, a nuestro alrededor y en nuestro interior, donde se ha reprimido el impulso natural de protestar en contra del holocausto, de proclamar las culpas o anunciar las panaceas, ha encontrado realización la magnificencia de un arte trágico más potente para nosotros que el arte griego: la tragedia realista, íntima e interesante desde varios aspectos, de la democracia, donde se muestra al dios crucificado con su cara lacerada y rota en las catástrofes no sólo de las grandes casas sino de los hogares más comunes. ”

Excerpt From: Joseph Campbell. “El héroe de las mil caras”. Apple Books.

Pues así todo el libro.

Esta entrada cubre el prólogo, que es una introducción al concepto del monomito, el cual, a mi juicio, no lo menciona en ningún momento.

Los capítulos incluidos son:

El mito y el sueño. Donde, con cierto esfuerzo e imaginación por mi parte, quiero entender como en algo tan primario y básico como son los sueños, ya se reflejan los elementos básicos de una historia y las preocupaciones que en los cuentos se intentan reflejar. O lo mejor no.

Tragedia y Comedia. Aquí se compara ambos géneros, muy por encima, porque tampoco aporta mucho, pero deja claro que son dos cosas diferentes. La comedia es aceptada para sátira y diversión, pero para contar algo serio o una historia de felicidad, ya no tanto.

La historia de final feliz de mito e idas y venidas del alma, debe entenderse como una tragedia.

El héroe y el dios: De como ciertos personajes fueron enrolados en el camino del héroe por asunto divino, como Buddah, Moises o Jesus. Una cosa de ser elegido para dar vueltas, deambular y conseguir la iluminación. Dicha iluminación (que más adelante trata como el regreso con el elixir), será algo sublime que dicho héroe llevará a los suyos para compartirlo y hacer de este un mundo mejor. Otro ejemplo que da es Prometeo, que robó el fuego para dárselo a su peña.

El ombligo del mundo: De aquí no entendí un carajo.

El mayor problema que me encuentro con este autor, es que no tiene frases y luego la explica. Es como si todo el capítulo fuera conceptual, y lo llena de ejemplos larguísimos. Así que una vez leído y releído, uno debe retirarse a meditar sobre ello. Y luego volver a leerlo a ver si se ha enterado. Descubrir que no, y volver a meditar.

Y esto solo el prólogo. A ver si con el resto tengo más suerte.

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