Día #93 – Síntesis, o el triunfo del mapa sobre la brújula

Querido diario, dos puntos.

Algo que los profesionales hacen al escribir un guión, es llevar una especie de ficha en la que esquematizan las ideas, o el storyboard.

En cualquiera de los casos, lo que me he dado cuenta es de que la principal ventaja que tiene esto, además de organizar las cosas, es que permite sintetizar las ideas a lo más básico.

Normalmente empiezo con una idea, que se va desarrollando, pero conforme voy escribiendo, las cosas se desarrollan de forma que se me van de las manos, los personajes tienen varias dimensiones o preocupaciones, y al final yo mismo me pierdo en lo que quiero decir,  y no sé de qué trata la historia.

Por ejemplo, con “Historia de un mago cretino“, me resultó muy complicado hacer el log-line porque pretendía resumir en dos párrafos todo el mogollón que tenía en mente y lo mismo me pasó con “Cuna de alimañas“. Así es como me di cuenta de cómo estaba mareando la perdiz, y lo que era peor: ni yo mismo sabía de qué iba la historia.

A ver, lo sabía, pero el argumento estaba perdido y mezclado con otras cosas menos importantes. Escribir esa línea resumen me ayudó a distinguir la trama principal de las secundarias, y por tanto, centrarme en ella, y hacer que el resto fueran las enredaderas que se entrelazan con el tronco del árbol.

Para otras personas no sé, pero para alguien como yo, que tiendo a perderme por las ramas, esquematizar las cosas, me va de perlas. Este sistema me permite ver los conceptos principales de la historia y poder manejarlos mejor que si ando pensando en toda la escena con sus detalles. También me ayuda a pensar en la historia en conceptos del estilo “aquí quiero que pase un evento negativo, y aquí un cambio”. Lo esquematizo, lo dibujo, y con eso creo el esqueleto de la historia.

La verdad es que cuando se puede ver las partes de una historia, o incluso de una escena, es estos elementos básicos, todo se hace mucho más fácil. Sin este sistema, todo lo veía mucho más grande, lleno de detalles. Si quería que en una escena pasaran X cosas, pensaba en detalles, en venas, músculos, etc… Ahora me limito a pensar en huesos y articulaciones,. Cuando tengo claro cómo quiero acabar una escena, me ayuda a saber cómo tiene que empezar, y esto me lleva a pensar en ese punto de inflexión que se pasa del inicio al final. Una vez claros estos elementos básicos, el resto, los músculos, venas, piel, pelos… vienen solo y es mucho menos confuso.

Además, si tengo que cambiar algo, porque no funciona o lo que sea, tengo claro si lo que tengo que trabajar es la base o lo que la decora.

Siempre he sido un escritor de brújula, pero al final, tengo que reconocer que planificar y elaborar un mapa, ayuda mucho a tener las cosas claras.

Así que la lección del día es esa: síntesis y organización.

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