No había duda de que era el departamento de Muerte. Aún no había puesto su mano en el pomo de la puerta de ciprés y ya podía oír gritos viniendo del despacho. Antes de decidirse a entrar, y ver que pasaba, saludó con una leve inclinación de cabeza a otra Muerte que venía en dirección contraria y entró en la sala de su superior confiando en que los gritos no tuvieran anda que ver con ella.
Categoría: Relatos
Relatos cortos y autoconclusivos
El anciano y sabio monje budista
Todos ellos estaban enfrascados en un acalorado debate cuando, sin aviso, el sabio y viejo monje budista se levantó y se retiró solo junto a un almendro. Todos los de la mesa quedaron sorprendidos y preocupados por su conducta.
Un hombre tranquilo
Un señor leía tranquilamente un libro, sentado en la terraza de un bar. —No debería dejarse el móvil en la mesa, señor. Va a venir un ladrón y se lo va a llevar a la carrera en cualquier momento. Hay mucho ladrón por aquí --le advirtió el camarero cuando le sirvió una cerveza. El hombre … Sigue leyendo Un hombre tranquilo
La expulsión de Hornol
Decir que fue el evento más decadente y vergonzoso que la academia ha vivido es casi seguro, pero decirlo sobre Hornol es otra cosa, porque no es fácil ponerse de acuerdo en cuál fue el peor.
La oscura naturaleza de mi verdad
No sé si ese giro en mi vida sacó una parte de mí que había estado pacientemente en letargo, o si me transformó en algo totalmente distinto y ahora observo el mundo con otros ojos. Sea como sea, ya no soy la misma.
Una piedra en el camino
Así estuvo quejándose y empujando sin resultado la roca durante un rato, mientras las mulas seguían a sus cosas de mulas, que es más bien poco. Por fin, se dio cuenta de que alguien lo observaba entre los árboles.
Vamos a la guerra (mire usted, mire usted que pena)
— ¿Usted ve? —dijo el ballestero número uno—. Si es que ellos tampoco quieren combatir. Los únicos que quieren aquí matarse son ustedes dos. Pues mátense ustedes y déjenos a nosotros tranquilos.
Muros
No encuentro puerta, ventana o un miserable hueco por el que asomar la cara y sentir algo de aire limpio y poder respirar.
«Historias para leer en el W.C.», el libro.
Por fin he publicado una recopilación de la mayoría de los relatos que he ido publicando en el blog, aunque algunas se han quedado fuera porque no me terminaban de convencer de cara a una publicación.
El señor que estaba decidido
Durante toda su vida había trabajado duro en un taller de madera para poder tener su casa, criar una familia y llevar una vida decente.
Y todo ese tiempo se había resentido por una cosa: soñaba con construir un barco.
Tormenta
Al igual que mucha gente, tengo miedo a las tormentas. Pero no por que pueda alcanzarme un rayo, sino por lo que puede haber en ella. Por si vuelve a ocurrir lo que me pasó hace años cuando era un niño.
El «frederico»
Hubo un silencio de esos que indica que algo no iba del todo bien
— ¡Antonia! ¿Has hecho algo con el «frederico»?
— ¿Qué?
—¿Qué le has hecho al «frederico»? Está raro.











